
Los baños públicos siempre han ocupado un lugar especial en el corazón de los azerbaiyanos, sirviendo como santuarios preciados tanto para el cuerpo como para el espíritu. Uno de estos establecimientos notables es un baño público construido con ladrillo rojo en el siglo XVIII, coronado por una gran cúpula que mantiene eficazmente la temperatura y la humedad ideales dentro de sus paredes. Este edificio rectangular también se conoce como el hamam Sukhur (o Chuhur), que significa "baño construido con piedras de montaña únicas".
Los baños cuentan con seis habitaciones, dos puertas y seis ventanas, creando un ambiente acogedor para los visitantes. El agua proviene de un pozo situado bajo los baños o del suministro de agua de la ciudad, lo que garantiza un suministro continuo de agua fresca para sus usuarios.
Cabe destacar que este mismo balneario fue frecuentado por el ilustre Alejandro Dumas durante su estancia en Guba. Sorprendentemente, 150 años después, su bisnieto visitó el mismo lugar, conectando el pasado con el presente de una manera profunda. Hasta 1985, el balneario cumplió su propósito original, siendo un lugar de relajación para los residentes de Guba. Hoy, sin embargo, esta joya arquitectónica de diseño oriental se ha transformado en un monumento histórico, preservando su legado para las generaciones futuras.
Los residentes locales relatan un capítulo más oscuro en la historia de los baños. Se dice que, durante el genocidio armenio de 1918, se asfixió a personas en el hamam de Chuhur con vapor, para luego ser arrojadas a fosas comunes. Este trágico suceso sirve como un doloroso recordatorio del pasado, que contrasta con la perdurable belleza y significado cultural de los baños.