
El lago Iskanderkul es uno de los lugares más emblemáticos de Tayikistán y se considera una visita obligada para todo aquel que visite el país. Saltarse una visita a Iskanderkul durante una estancia en Tayikistán es como visitar París por primera vez y no subir a la Torre Eiffel. Afortunadamente, llegar a este popular destino es bastante fácil: se encuentra a tan solo 130 kilómetros de la capital, Dusambé.
El nombre “Iskanderkul” combina “Iskander”, el nombre oriental de Alejandro Magno, y “kul”, que significa “lago” en lenguas turcas, por lo que se traduce como “Lago de Alejandro Magno”. Aunque no está claro si el legendario conquistador visitó alguna vez este lugar, varias leyendas cautivadoras conectan su nombre con el lago.
Una de esas leyendas cuenta la campaña de Alejandro contra Sogdiana y Bactriana, durante la cual un pueblo de montaña se resistió ferozmente a su conquista. En respuesta, Alejandro ordenó la desviación de los ríos para inundar el asentamiento desafiante, lo que llevó a la creación de Iskanderkul.
Otra leyenda cuenta que durante una de sus campañas, Alejandro se detuvo en la orilla del lago, donde su amado caballo, Bucéfalo, enfermó tras beber las gélidas aguas del lago. Tras recuperarse, Bucéfalo trepó por un acantilado escarpado y se zambulló en el lago. Alejandro esperó durante días junto al lago y, cuando Bucéfalo no regresó, dejó atrás a algunos jinetes y dirigió a su ejército hacia adelante. Desde entonces, se dice que durante la luna llena se puede ver la figura fantasmal de un caballo blanco emergiendo del lago, pastando en sus pintorescas orillas.
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