La historia religiosa de Turkmenistán está marcada por una gran variedad de creencias que han dado forma a su panorama cultural. Históricamente, la región fue cuna del zoroastrismo, el budismo y el cristianismo, comunes en toda Asia Central. Sin embargo, desde los siglos VII y VIII, tras la conquista árabe, el islam se ha convertido en la religión predominante en el país.
En la actualidad, la mayoría de los musulmanes de Turkmenistán practican el islam sunita, en concreto la escuela de pensamiento hanafí. También existe una comunidad más pequeña de musulmanes chiítas, formada principalmente por personas de ascendencia iraní. El sufismo, una rama mística y filosófica del islam, desempeña un papel importante en la sociedad turcomana. Esta tradición, conocida por su énfasis en la exploración metafísica y la búsqueda del conocimiento divino a través del amor místico, ha influido profundamente en la literatura, las artes e incluso la vida política de Turkmenistán.
En el siglo XX, una notable comunidad europea se estableció en Turkmenistán. Este grupo incluye cristianos ortodoxos, católicos romanos y luteranos, lo que se suma a la diversidad religiosa del país. El estado apoya diversas prácticas religiosas, y las iglesias ortodoxas y católicas funcionan junto con otras confesiones.