El bordado en oro ha florecido en todo Uzbekistán, con un desarrollo notable en Nurata, Shakhrisabz, Samarcanda, Djizak, Tashkent, Fergana y Pskent. Sin embargo, alcanzó su apogeo a mediados del siglo XIX en Bujará, en los talleres del palacio del Emir, donde hábiles artesanos adornaban las prendas de la realeza y los cortesanos. El bordado en oro de Bujará sigue siendo famoso hasta el día de hoy.
El bordado en oro, que históricamente era dominio de los hombres, ha pasado a manos predominantemente de mujeres artesanas. La artesanía se realiza en un aro de madera especial, lo que mantiene la integridad de esta práctica milenaria.
Los bordados en oro adornan tradicionalmente caftanes, vestidos, turbantes, casquetes, shalwar y zapatos. Los exquisitos caftanes de Bukhara bordados en oro, o zarchapanes, fueron en el pasado obsequios reales y siguen entregándose en ocasiones especiales como las bodas.
En la actualidad, la fábrica de bordados en oro de Bujará produce estos artículos a gran escala y atiende pedidos de cortinas grandiosas y paneles temáticos. Además, los artesanos privados de Bujará y su región atienden pedidos tanto generales como personalizados. Un chapan o solideo bordado en oro sigue siendo un preciado obsequio de Uzbekistán, que transmite la calidez de su herencia dorada a los seres queridos.
Excursiones por Uzbekistán