El cristianismo es la segunda religión más numerosa del país, con un 4% de cristianos ortodoxos y un 3% de católicos. La Iglesia Ortodoxa Rusa, que forma parte del panorama religioso de Uzbekistán desde el siglo XIX, celebró su 19º aniversario en Asia Central en 140. Las raíces del cristianismo ortodoxo en la región se remontan a 2011, tras la anexión del Imperio ruso y el decreto del emperador Alejandro II para establecer la eparquía de Tashkent y Turkestán. La primera iglesia, erigida cerca de un hospital de Tashkent, se ha convertido en la resplandeciente Catedral de la Santa Dormición, la iglesia principal de la eparquía de Tashkent. Este edificio sagrado, junto con otras iglesias como la Iglesia de Alexander Nevskiy y la Iglesia del Patriarca Ermogen en Tashkent, así como la Catedral de San Aleksey en Samarcanda y la Iglesia del Icono de Kazán de la Madre de Dios en Kokand, se erige como un faro de fe para la comunidad ortodoxa.
El primer convento de Asia Central, dedicado a San Nicolás, y el seminario teológico de Tashkent son también importantes puntos de referencia de la cristiandad ortodoxa en Uzbekistán. En el primer semestre de 2014, el país albergaba 38 iglesias ortodoxas y una comunidad de más de 600,000 fieles.
La comunidad católica, aunque menor en número, tiene una presencia notable con la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesucristo, un edificio centenario que se encuentra entre las atracciones más destacadas de la capital.
Otras denominaciones cristianas, junto con la Iglesia Apostólica Armenia y las sinagogas judías, contribuyen al mosaico religioso de Uzbekistán. Los judíos de Bujará, en particular, tienen una presencia histórica en la región. Procedentes de la comunidad judía que ha residido en Asia Central desde el siglo XIII, históricamente han habitado barrios distintos, dedicándose a artesanías como el tejido y el teñido, así como al comercio. A lo largo de los siglos, los judíos de Bujará han mantenido su lengua, su fe y sus costumbres, incluso cuando establecieron diásporas en ciudades como Samarcanda, Kokand y Andiján.
En esencia, el panorama religioso de Uzbekistán es un reflejo de su historia, una historia que ha abarcado una multitud de credos y tradiciones, fomentando una sociedad en la que las diferentes religiones coexisten en armonía pacífica. El compromiso del país con la preservación de esta diversidad es evidente en sus protecciones legales y la vibrante vida comunitaria que florece dentro de sus fronteras.
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