
La Plaza de la Independencia, corazón emblemático de Tashkent, no es sólo un centro geográfico, sino también un faro cultural e histórico para los habitantes de la ciudad. Es un santuario querido donde se reúne la comunidad, atraída por el encanto de las fuentes más encantadoras de la ciudad.
Antes de 1865, la zona estaba adornada con el palacio del Kan de Kokand. Tras la disolución del Kanato de Kokand, las autoridades rusas iniciaron la construcción de una gran residencia para el Gobernador General del Turquestán. Esta residencia, rodeada de amplios jardines, llegó a ser conocida como la Casa Blanca. Durante la época colonial, sirvió como telón de fondo para desfiles y desfiles militares.
En la época de la Unión Soviética, la plaza pasó a llamarse Plaza Lenin y fue en esa época cuando se construyeron las emblemáticas fuentes y se amplió la plaza. Una estatua de Lenin se convirtió en el punto focal de la plaza.
En 1991, con la declaración de independencia de Uzbekistán, los vientos de cambio dieron una nueva identidad a la plaza. En 1992, el monumento a Lenin, rebautizado como Plaza de la Independencia (Mustakillik Maydoni), fue sustituido por el Monumento a la Independencia, que muestra un globo terráqueo con el mapa de Uzbekistán en un lugar destacado.
En la actualidad, la Plaza de la Independencia es escenario de grandes celebraciones, especialmente en días importantes como el Día de la Independencia de Uzbekistán (1 de septiembre) y el Año Nuevo (1 de enero). Se transforma en un escenario festivo donde actúan músicos, animadores y acróbatas, y donde el árbol de Año Nuevo del Presidente se convierte en un hito estacional.
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