
En el corazón de Tashkent, se alza un monumento como testimonio de un hombre cuyo legado trasciende fronteras y conecta las historias de la India y Uzbekistán. Para los habitantes de Tashkent, el monumento Shastri es un importante punto de referencia de la ciudad, mientras que para los indios representa la memoria de un líder tan respetado como Mahatma Gandhi y Jawaharlal Nehru. Este monumento rinde homenaje a Lal Bahadur Shastri, una figura que desempeñó un papel fundamental en la configuración de la India moderna y dejó una marca indeleble en la historia de Tashkent.
Lal Bahadur Shastri, nacido en una familia de funcionarios el 2 de octubre de 1904, comenzó su educación a una edad temprana debido a su origen en la casta kayastha. En una decisión audaz durante sus años escolares, renunció a su apellido derivado de la casta, “Varma”, lo que indicaba su rechazo a las distinciones de casta. Su vida dio un giro dramático en 1921 cuando, siendo estudiante de secundaria, se sintió inspirado por el llamado de Mahatma Gandhi a la resistencia no violenta. Dejó su escuela pública para unirse al movimiento de liberación y pronto fue encarcelado, aunque brevemente debido a su condición de menor de edad. Ese mismo año, se inscribió en la recién creada Universidad del Congreso Nacional, donde fue uno de los primeros estudiantes. En 1925, se graduó con un título en filosofía y ética, ganándose el título de “Shastri”, que significa “erudito”, que se convirtió en una parte integral de su nombre.
La trayectoria de Shastri como activista por la independencia le valió múltiples encarcelamientos entre 1925 y 1946, lo que le permitió pasar un total de nueve años tras las rejas. Tras la independencia de la India, fue Ministro de Policía y Transporte, donde realizó importantes contribuciones al servicio público. Su ascenso político culminó en 1964, cuando fue elegido Primer Ministro tras la muerte de Nehru.
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